¿Qué es ser madre de un niño Noonan?

Ser madre de un niño Noonan, es entender el mundo de una manera diferente. Ahora tu mundo no es tan redondo. Es más ovalado, con muchas más curvas y algunas pendientes de subida y/o bajada por las que pasarás cada día.

 

Es conocer la sensibilidad más a fondo. A veces incluso, nos sentimos más vulnerables que nunca, pero eso nos fortalece. 

 

Es convertirse en psicopedagoga, logopeda, maestra, enfermera, fisioterapeuta, nutricionista, terapeuta... No conseguiremos todas esas titulaciones, pero nos convertimos en expertas de un sinfín de profesiones. 

 

Es conseguir un maletón de paciencia que ni siquiera sabíamos que existía, pero que de repente, sin ton ni son, comienzas a tener conciencia de que estaba escondida en lo más profundo de tu ser.

 

Conocer las verdaderas pataletas de las que un día oíste hablar pero nunca quisiste creer que existieran.

 

Comprender que a veces la cabezonería, puede llegar a ser un aprendizaje positivo del que sacar partido. Aprendes estrategias nuevas para mitigar otro tipo de conductas a las que antes dabas muuuuucha importancia.

 

Ser madre de un niño Noonan, es aprender a poner a raya la Ley Educativa. Dejan de tomarte el pelo, porque pasa a ser tu turno. Es el momento idóneo para devolverlas con creces y hacer creer que contigo YA NO PUEDEN.

 

Te conviertes en una experta estratega de la alimentación. Nadie conoce más trucos que tú para hacer que tu hijo coma.

 

Es prepararse físicamente, ya que te convertirás en la entrenadora personal de tu hijo. Harás que tenga mas musculatura que Cristiano Ronaldo.

 

Pero sobretodo, ser madre de un niño Noonan, es convertir tu corazón en el museo de la felicidad, cada vez que eres testigo de su GRAN SONRISA.

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